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¡No Tengo Nada Que Ponerme! (Para que sirve una oficina virtual)

Ya seas una brillante startup que aspira a llegar a lo más alto, una empresa ya consolidada o un autónomo clásico, siempre llegará un momento en el que dirás, como la Niña Pastori, “échame una mano prima, que viene mi novio a verme y no tengo qué ponerme”.

Y es que trabajar en pijama en un espacio creado en tu casa, o en tu propia habitación, con muebles de Ikea, puede parecer un sueño gracias a los comics de Paco Roca.

Montar un despacho en un rincón de la nave o del taller con su poco de polvo y grasa de las máquinas queda muy vintage, ya lo hacían tu padre y tu abuelo. Tener un buen despacho en una oficina en el centro de Valencia es mucho mejor. Sin embargo, si haces las cosas bien y tienes un poco de suerte, un día recibirás la llamada de un posible cliente que puede duplicar tu facturación, mejorar notablemente tu prestigio o permitirte abrir una nueva línea de trabajo con la que hace tiempo soñabas.

Pongamos que vive en Madrid y tu magnífico despacho está en Valencia, que quieres dar la imagen de un gran profesional que está a la última, al tiempo que es un experto y que además necesitas una sala para presentaciones. En cualquiera de los casos, tu lugar de trabajo no te va a dar respuesta a lo que necesitas. ¿Citarlo en un hotel? ¿Pedirle el despacho a un amigo? ¿Hacerle perder todo un día para ofrecerte la posibilidad de emitir una suculenta factura? Posiblemente nada de esto le convenza si quiere apostar fuerte por tu empresa.

Tú no lo conoces, no sabes a quién vas a meter en tu casa. Imaginemos que es un ser invasivo, que llama a cualquier hora y cualquier día. ¿Cómo filtras sus llamadas? O se presenta sin avisar. ¿Quién le recibe?

Llegados aquí, no es difícil concluir que necesitas un despacho bien equipado y situado; mejor comunicado y con una imagen atractiva, en Valencia (o en Bilbao, o en Murcia), un servicio de recepción, de telefonía, quizás un asistente personal, un contable, un espacio para reuniones y presentaciones, incluso una asesoría puntual y un domicilio social con una dirección de prestigio. Solo hay una manera de conseguir todo esto, a golpe de clic y sin invertir una gran cantidad de euros: contratar por horas o por días un despacho y todos los servicios complementarios que necesites en un centro de negocios con una oficina virtual.

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